Toda receta se puede mejorar. Y el caso de la base para pizza no es una excepción. Aunque tenemos una receta de base de pizza que sabemos que funciona y es repetible, nos planteamos mejorarla. Nuestro hijo mayor nos pidió que la pizza, uno de sus platos favoritos, tuviera una masa más delgada y más crujiente que la que solíamos hacer.

Una posibilidad es hacer la base de la pizza a partir de una masa que fermentamos una vez ya extendida. Ello causa que, aunque sólo un poco, la masa engorde y genere miga. Un poco como la pizza de Argentina, estilo que ha popularizado Pizza Hut, lo que ellos llaman “Pizza Pan”. El caso es que nuestros hijos nos piden pizza fina. Así pues cambiamos el procedimiento de elaboración para obtener esa pizza fina y crujiente, más al estilo italiano. Así es como lo hemos hecho.

 

Para empezar, comentar que cuando hacemos masa para pizza no nos preocupa obtener una miga esponjosa, con lo que no hace falta incluir féculas/almidones en la mezcla de harinas para elaborar la base de pizza. Así pues optamos por una mezcla de harinas bastante protéica y con un buen componente integral. Con lo que obtenemos una masa más nutritiva que la del pan. La pizza es más sana que el pan ¿ quien lo iba a decir?

¿Cómo lo hacemos?

Lo que hacemos es amasar y hacer fermentar bien la masa cómo si fuéramos a hacer pan. El amasado puede ser manual o con ayuda de la panificadora o robot de cocina. Si usamos la panificadora o robot de cocina para amasar, la dejaremos amasando unos 10 minutos aproximadamente. Cuando acabe el proceso de amasado dejaremos la masa reposar para que fermente una hora aproximadamente. Podeís dejar la masa reposar en el mismo recipiento donde se ha amasado. Simplemente, conviene cubrir la masa con un paño.

Una vez la masa ha fermentado cortamos la masa en dos mitades. Cortaremos dos trozos de papel de horno para que quepan en la bandeja de hornear. Extenderemos bien cada una de las mitades de la masa sobre sendos papeles de horneado.

Para ello podemos optar por dos estratégias:

  1. Untamos bien en aceite el papel y mojar bien nuestras manos para trabajar la masa y extenderla sin que se nos pegue a las manos.
  2. Usar harina de arroz para espolvorear bien el papel y evitar que la masa se nos pegue a las manos.

La segunda estratégia és más parecida a la original italiana, pero nosotros solemos optar por la primera para evitar que la cocina queda perdida con tanta harina.

Una vez extendida la masa, la pintamos con tomate triturado abundante y horneamos 20 minutos a 200ºC.

Una vez horneada la masa, sacamos la masa del horno condimentamos – con queso y lo que echeis a la pizza – y horneamos hasta que esté lista la pizza.

¿Por qué horneamos la base de la pizza por separado?

El motivo por el que horneamos la masa por separado es que la masa sin gluten está más hidratada que la masa de harina de trigo. Hay que hornear bien (más tiempo que la masa de trigo) para obtener una buena cocción y que la base quede crujiente. Que aproveche.

Podéis consultar la receta completa de la pizza finita en este enlace.