En este post continuamos explicando las técnicas básicas para elaborar un buen pan sin gluten. En esta ocasión hablaremos del proceso de horneado y de como afecta al producto final que queremos cocinar. Podéis leer las entradas anteriores aquí: Técnicas básicas 1, Técnicas básicas 2 y Técnicas básicas 3.

¿Alguna vez os habéis preguntado cómo se forma la costra crujiente que tienen algunos panes?. Pues, vamos a empezar hablando precisamente de ello. Esta costra es el resultado de la caramelización de los azúcares de la masa. Si deseamos costra crujiente en el pan necesitamos humedad en el interior del horno, mientras se cuece la masa de pan. Para ello, tenemos diferentes opciones:

  • Introducir un recipiente pequeño o mediano con agua en el horno para generar vapor mientras se hornea la masa. Hay que introducir el recipiente justo antes de entrar la masa en el horno.
  • Pulverizar el interior del horno con un poco de agua justo antes de introducir la masa para hornearla.
  • Introducir un trapo húmedo en el horno antes de hornear la masa.
Nota importante: 5 minutos antes de terminar el horneado abriremos la puerta del horno unos 5 centímetros durante 10 segundos, para que el vapor salga del horno. Cerraremos de nuevo y terminaremos de hornear.

 

¿Para que se usa la piedra refractaria?

Cuando introducimos la masa en el horno esta empieza a calentarse. Al elevarse la temperatura en la masa la levadura se activa de nuevo y se produce una última fermentación dentro del horno. Cuando la masa alcanza una temperatura de 60ºC apróximadamente la levadura de la masa muere – recordemos que la levadura panadera se trata en realidad de organismos vivos.  A partir de esta temperatura (60ºC), en que se acaba la fermentación del pan y la levadura panadera muere, empieza a formarse la miga del pan.

Pero la masa no se calienta de forma uniforme. Se va calentando progresivamente desde fuera hacia dentro, de la misma forma que cuando se enfría el interior tarda más en enfriar.

No obstante, para que el pan leve de forma idónea nos interesa que la masa se vaya calentando desde abajo en dirección ascendente. Por ello los hornos tradicionales tienen una piedra refractaria en la parte inferior. La piedra refractaria se calienta mucho y transmite el calor al pan hacia arriba.

En los hornos domésticos también podemos usar una piedra refractaria como esta. Normalmente estas piedras se venden para hacer pizzas – ya que nos interesa que la base de la pizza sea bien crujiente – pero también son útiles para hacer panes La masa de pan se puede colocar directamente encima de la piedra refractaria, que previamente habremos introducido en el horno para calentarla.

Circulación de aire en el horno, ¿Para que sirve?

Cuando nosotros programamos una temperatura en el horno, seguramente pensamos que dicha temperatura se distribuye por igual en todas las partes del horno. Pero esto no tiene porqué ser así. En general, hay partes del horno más calientes que otras. La circulación de aire en el horno tiene como función principal igualar la temperatura y humedad en todas las partes del horno. Si la temperatura del horno no se distribuye uniformemente, puede pasar que al hornear por ejemplo un bizcocho, al pincharlo para ver si está cocido, haya partes cocidas (que salen secas) y otras no (salen húmedas).

La temperatura del horno que aparece en las recetas es orientativa. Conoce tu horno.

No todos los hornos son iguales ni funcionan de la misma forma ni calientan igual. Seguramente os habrá pasado que habéis probado una receta en la que se horneaba algo a 180 grados durante 30 minutos y a vosotros o bien se os ha quemado un poco o bien se os ha quedado un poco crudo. Eso es porque los 180 ºC de un horno pueden ser equivalentes a los 200ºC de otro horno o los 160ºC de un tercer horno. Es decir, la temperatura que programamos en un horno puede es orientativa y varia de un horno a otro. Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de hornear. Si es posible hay que hornear en un horno que conozcáis como funciona, que sepáis como cuece y el tiempo que tarda.

Por ello debéis ajustar las temperaturas y tiempos de cocción de las recetas a las características de vuestro horno.

Si no tenéis ni idea de como funciona vuestro horno, quizá sea mejor hornear pasándoos por defecto en vez de por exceso. Poco a poco iréis aprendiendo de los errores. Por ejemplo, en el caso de hornear una masa de bizcocho si el bizcocho sube mucho del centro y poco de los lados o se quema por algunas partes, esto indica que la temperatura del horno es demasiado alta.

Fuente de la imagen: www.3-2-1-pizza.eu